Durante el período de gestación se producen múltiples cambios en el cuerpo de la mujer. Algunos de estos cambios solo llegan a producir pequeñas molestias, como piernas hinchadas o náuseas, pero otros pueden producir dolor y problemas como ciática o contracturas intercostales, entre otros.

 

¿Qué es la osteopatía gestacional?

 

La osteopatía gestacional surge de la adaptación de la osteopatía para personalizar la terapia manual en el embarazo, evaluando y tratando al mismo tiempo, teniendo en cuenta los cambios estructurales de la mujer embarazada, cuidando los nuevos parámetros de su anatomía; empleando técnicas específicas sin entrañar riesgo alguno para el bebé.

 

Se puede afirmar que la osteopatía gestacional es la osteopatía adaptada a la gestación y al proceso de desarrollo del embrión.

 

¿Cómo actúa la osteopatía gestacional?

 

La osteopatía gestacional actúa a tres niveles:

 

 

  • Nivel osteomuscular: actuando sobre músculos, ligamentos y articulaciones.
  • Nivel visceral: actúa sobre las vísceras y la tensión intraabdominal.
  • Nivel craneal: actúa sobre la tensión craneal.

 

 

Las técnicas de osteopatía empleadas son suaves y tienen como objetivo liberar la tensión acumulada por la gestante. Las técnicas de osteopatía gestacional no van a actuar negativamente en ningún momento sobre el bebé ni sobre la futura madre, sino que están enfocadas a mejorar el bienestar de la embarazada y ayudar a facilitar el momento del parto, sin sustituir las clases de preparación al parto.

 

Se recomienda acudir al osteópata desde el momento en que aparecen las primeras molestias, ya que la terapia se adapta al tiempo de gestación correcto de cada paciente. Se puede afirmar que cuanto antes se empiece la terapia de osteopatía gestacional, antes se pueden prevenir las futuras molestias de la gestante.

 

¿Qué problemas atiende la osteopatía gestacional?

 

La osteopatía gestacional ayuda a aliviar molestias y problemas como:

 

  • Gases, estreñimiento, reflujo gastro-esofágico, náuseas y vómitos.
  • Lumbalgias, ciática, síndrome piramidal, contracturas y dolor en metatarsos.
  • Neuralgia intercostal.
  • Congestión pélvica.
  • Migrañas y cefaleas.
  • Mala posición del bebé: facilita el posicionamiento del bebé en posición cefálica si no lo está.
CategoryFisioterapia
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